lunes, noviembre 16, 2009

El trabajo dignifica al hombre

Al parecer Karl Marx, en un momento de inspiración, dijo: "el trabajo dignifica al hombre". Al parecer, Benjamín Franklin lo repitió hasta la saciedad. Al parecer, algunas personas dudan de mi capacidad de sacrificio. De mi capacidad, por ejemplo, para levantarme a las siete de la madrugada cada día para ir a trabajar. Quizá estaría bien recordar que sé que mi tiempo es limitado, que sólo tengo esta vida, al menos yo, y por tanto, como no me gusta levantarme a las siete de la mañana, no pierdo mi tiempo ni mi vida haciendo algo que no me gusta. Por ejemplo. Sin embargo, es significativo (incluso para mí) observar que nunca me haya temblado el pulso a la hora de levantarme a las siete de la mañana para acompañar a alguien con quien he hecho el amor a la estación, para escribir un poema que me ha estado rondando toda la noche, o para hacer rock and roll. Lo que más ensalza la Iglesia sobre Cristo es su redención (su muerte). Pero en lo que más se demora la Biblia es en contarnos cómo Jesús pasaba la mayor parte de su tiempo bebiendo vino y charlando con los amigos -que llaman eufemísticamente apóstoles. Es decir, viviendo la felicidad elemental. Si la Biblia es un libro sagrado, por algo será. He escuchado a mucha gente decir, ante un futbolista mediocre: pero es un atleta. Sí, es un atleta. También esuché decir a Ángel Cappa una vez: es un atleta. Pero esto es fútbol. Cuando un atleta llega, acaba. Cuando un futbolista llega, empieza. Borges decía que el trabajo de un poeta, a diferencia de los demás, es incesante, porque no conoce el descanso. Porque la poesía no conoce el descanso, la poesía en constante y está en todo, incesante. Conozco al menos a dos personas, y una soy yo, que trabajan 24 horas al día, la mitad para subsistir, y cuando acaban, en vez de irse a la cama o a jugar al parchís, comienzan su trabajo. Me gustaría saber qué opinión nos merecen aquellos que cometen atentados contra la belleza. O, dicho en palabras más sencillas, cotidianas, cuántos madrugones han servido para la belleza. Porque los que no lo hayan hecho no merecen el título de Hesíodo: Los trabajos y los días. Ni el de Umbral: Los placeres y los días. He conocido a un poeta que es un héroe. Porque consiguió sacar su plaza de funcionario a pesar del bombardeo incesante de poesía que cada día, cada minuto, cada segundo, se producía en su cerebro, y se le pasaba no por la cabeza, sino por el corazón. Porque no renunció a un sólo verso durante la esclavitud, ni a una sola responsabilidad durante los verso. Él es mi maestro, como yo soy el suyo. Al parecer, el trabajo dignifica al hombre. Pero me permito decir que cuando alguien le dice a su esclavo que la esclavitud lo dignifica, lo que pretende es convencer al esclavo de que siga siendo su esclavo. Al parecer, la frase fue contundente: mucha genialidad y todo lo que tú quieras, pero no vale para trabajar. Me permito afirmarlo, librarme de las contradicciones que nunca tuve, y estoy citando a un poeta verdaderode la belleza y del tiempo, y no de los libros. Sí, desde luego, me permito decir que estoy de acuerdo: no valgo para trabajar, no valgo para ser estúpido y, mucho menos, para ser esclavo.


La próxima vez que lleguen a alguna conclusión, que sea alguna conclusión que yo no sepa.

martes, noviembre 03, 2009

Cuestión de tiempo

Observo al dirigente de una empresa aleccionar a sus trabajadores. Hacia el final de su discurso no duda en citar a los E.E.U.U  y reiterar contundentemente: "¡El tiempo es oro, joder, el tiempo es oro!" (time is money), respaldado por no menos contundentes golpes en la mesa. Acabada la charla, y retirados a distendido e íntimo lugar, me pregunta qué tal ha estado. Le digo la verdad, persuasivo. Claro que, qué grito no es persuasivo, y más dado desde una posición incontestable de autoridad. Voy a dejar al margen que, igual que una conversación es la forma sencilla del diálogo platónico, que una carta es la forma sencilla de la epístola literaria, o que cualquiera de los relatos cotidianos es la forma elemental de la novela, como muy bien nos recuerda Juan Antonio González Iglesias en su poema "Formas simples", voy a dejar al margen, digo, que, al igual que eso, siempre he pensado que los altos empresarios, los jefes, y cualquier cargo de autoridad en general, con contadas excepciones, son la forma elemental, sencilla, de los dictadores y tiranos, y que, por tanto, yo jamás estaré en la misma posición que la de ese empresario con más de doscientas personas calladas y dispuestas a acatar cualquiera de sus palabras, por inteligente o estúpida que sea. Pero, mientras me marchaba, no he podido evitar pensar que si huiera sido yo el que hubiese estado en su lugar, y hubiese tenido a doscientas personas delante a su cargo, dispuestas a acatar cualquier cosa que yo dijera sin ponerla en ningún género de duda, en vez de citar a los E.E.U.U, yo hubiera citado a los Mayas y me hubiese pasado media hora dando soberanos golpes en la mesa (y no puedo dejar de ver los vasos de agua y las copas de vino vibrando de emoción) al grito de: "¡El tiempo es arte, joder, el tiempo es arte!".

lunes, noviembre 02, 2009

Y así sucesivamente

El -inmenso, por cierto- poeta Víctor Manuel Pérez Mateos, durante unos días de estancia en mi casa para inspirarse, me recuerda que Artaud y yo nacimos el mismo día. Esto me recuerda una frase de Artaud: hay una poesía de los sentidos igual que hay una poesía del lenguaje; ¿cómo es posible que para el teatro occidental no haya otro teatro que el del diálogo?, ¿quién ha dicho que el teatro deba ser algo simplemente psicológico? Esto me recuerda una frase de Jodorowsky: ¿y quién ha dicho que nuestra misión es tener hijos y llegar a viejos? Esto me recuerda el sentido de muchas de las cosas que hago, y de por qué las hago como las hago, en mi vida. Y así sucesivamente.

viernes, octubre 30, 2009

Instrucciones para entender la belleza


jueves, octubre 29, 2009

He was the king

Para Óscar Borona, por décima vez

Noche lleva en la chaqueta.
Brazos, manos, pies, cintura:
DNI de su hermosura.
Es el último profeta.
Tras él la piel no se mide.
Sexo da a quien sexo pide.
Sin camisa. Radio. Muevo
mis pies. Una mujer. Miro.
La belleza contra el tiro.
Gracias, Majestad, de nuevo.





miércoles, octubre 28, 2009

José el violinista

Escucho en la radio que no sé qué tribu india (se me escapó el nombre), en su iconografía religiosa, siempre pinta a San José con un violín, porque tiene la firme convicción de que José sedujo a María tocando el violín. Yo, que salí durante un tiempo con una mujer que tocaba el violín, es decir, que soy, en rigor, alguien que sabe, a ciencia cierta, qué tipo de hombre se dejaría seducir por una mujer que toca el violín, me he preguntado qué tipo de mujer sería aquella que se dejaría seducir por un hombre que toca el violín.

viernes, octubre 23, 2009

Arapiles. Creo.

Sé que debo morir en la hermosura. De otra forma, no es posible. Estrenando sala de ensayo estrenando tema. Estrenando disco. Estrenando el tiempo y el espacio a nuestra imagen y semajanza. No es posible tanta belleza si no se cree en ella. Creo. Bendito el cuerpo, que ya sabe todo lo que nosotros no sabemos.


jueves, octubre 22, 2009

Poema para una adicta al sexo



También en


La habitación donde sueño y donde amo está preparada para que sólo puedan ocurrir en ella estas dos cosas, y para que ocurran con la máxima intensidad, de manera radical, para que ocurran allí donde la hermosura pierde sus límites, para que ocurra hasta donde ya no se puede ir más allá. Para que esto sea posible, no sólo podía depender exclusivamente de mi cuerpo y de mi mente. Esto es un ejemplo del uso delicado de lo subliminal. Encima de mi cama, ligeramente esquinado, se encuentra este poema visual. Aviso para caminantas. Así, subliminalmente, todo, todas, todos, se van preparando para la belleza que, pillándoles en medio, va a suceder.

miércoles, octubre 21, 2009

Posturas

Ahora que Óscar Borona y Santander trazarán nueva alianza, estaba pensando en decirle que la última vez que pisé Santander estuvimos allí los dos juntos. Que la última vez que estuve en Santander fue en hermoso eterno viaje allí con él, que la última vez que estuve en Santander estuvimos allí durmiendo juntos, inaugurando juntos el agua en la misma cama de noventa, bajo las mismas sábanas con la misma arena, abrazados durante toda la noche. Y que eso era motivo suficiente para no tener miedo. Pero mientras iba pensando esto, me he dado cuenta de otra cosa. Me he percatado de que la única forma en que soy capaz de dormir es en la postura del abrazo. Siempre, todos los días de mi vida, he necesitado tumbarme en la postura del abrazo para lograr conciliar el sueño con el día o con la noche. Cuando he dormido acompañado, siempre abrazado a la persona que dormía a mi lado, cosa que, por cierto, me ha procurado unas cuantas maravillosas anécdotas. Y cuando he dormido solo, siempre con la almohada en posición paralela a mi cuerpo, y abrazado a ella. De otra forma, no sé dormir, no puedo dormir. Creo que ser un hombre que sólo sabe dormir tumbado en la postura del abrazo dice de mí más que muchas otras cosas.



Óscar Vegue y David Borona en Santander






Óscar Borona y Alberto Santamaría en Santander. Nadie conoce el inconcebible placer que existe en poder contemplar a los dos mejores poetas que he conocido conversando frente a mi.

Tan pronto deje de sentir

Quiero que la gente se calle tan pronto deje de sentir. Así de contundente se mostraba Bretón en el primer manifiesto surrealista. Recuerdo las palabras de Bretón, porque yo siento lo mismo. El pasado sábado, en inmejorable circunstancia (más de 200 personas a disposición para charlar) sentí la necesidad de administrar justicia poética, así que en varias ocasiones, ante varias personas diferentes, en un momento dado, exclamé sin ningún pudor un soberano "¿por qué no te callas?". La gente, envuelta en la atmósfera festiva única que da la suma de amistad, amor, ebriedad y humor, pensó que esa noche me había dado por repetir la famosa proclama que el rey del reino español, y me encanta que la palabra reino niegue al rey, llevó a cabo ante Hugo Chávez hace excasos meses. Pero deseo aclarar que, en realidad, lo que estaba haciendo era citar a Bretón, directamente y sin ambages.

domingo, octubre 11, 2009

Dios del deseo

El amor es como una partida de ajedrez, sólo que con todas las fichas del mismo color. El corazón es como una moneda de dos caras. Para todos los que han amado. Para todos los que aman. Para todos los que amarán. Quien lo probó lo sabe. Nosotros lo decimos así. Y diciéndolo así somos perfectos.


jueves, octubre 08, 2009

Barrio Chino

Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor. Supongo que en esto pensábamos, en estas palabras de Borges, cuando escribimos esta canción. Yo siempre me siento a pintar con gafas de sol, y el señor de Erópolis, Óscar Borona, siempre se pone gafas de sol cuando llega el momento de cantar esta canción. Como debe ser. La noche en los ojos, para llegar a la luz.




Los números y las lunas




Es hermoso estar entre siete lunas. Perdón, nueve.

martes, octubre 06, 2009

I






Estas dos fotos me las manda un amigo. Mostrarlas poco más quiere decir, aparte del afecto que yo expreso haciéndolo, igual al que el expresa mandándomelas.


Bajo la primera me dice: así eras cuando me dijiste, versionando a tu manera única la poesía: “el universo y yo tenemos una cosa en común: los dos somos únicos”.

Bajo la segunda me dice: así eras cuando me dijiste: tengo una cara al despertar, otra cuando duermo, y otra cuando me lavo o me preparo para la fiesta única del abrazo. Mi única aportación a la lluvia es ésta”.

Bajo ambas me dice: así fuiste siempre para mí. Cuando al terminar de escucharte yo pensaba: ahora lo entiendo todo. No sé si eres un poeta o qué coño eres. Yo no entiendo de poesía. Sólo sé que contigo es con la única persona con la que el mundo me parecía tener sentido.

Así sea, I.

Algunas personas nunca se habrían enamorado si no hubieran oído hablar del amor